Bullying.

 El bullying. 

    Como estudiantes de Magisterio, hablar del bullying no es algo que nos resulte ajeno. Todos, de una forma u otra, lo hemos visto de cerca: en los pasillos del colegio, en las miradas que evitaban cruzarse o en los silencios incómodos de una clase que prefería no intervenir. Muchos crecimos viendo cómo algunos compañeros sufrían en silencio mientras los demás mirábamos hacia otro lado, quizá por miedo, quizá por no saber qué hacer. Ahora, desde el otro lado, como futuros docentes, nos toca mirar atrás con honestidad y preguntarnos qué podríamos haber hecho, y qué haremos cuando sea nuestro turno de actuar.

    Sandra Peña, Daniel Quintana, Laura, Daniela, Kira... Estos son los nombres de alguno de los niños que se han suicidado en España por el acoso en el colegio. ¿Por qué te llevas las manos a la cabeza con estos nombres, pero con la chica de tu clase de la que te reías no? ¿Porque no les conoces? 

    Dejadme deciros una cosa, pero somos unos hipócritas. Mi opinión es que hablar de otros, criticar, cotillear.. Es normal. Vivimos en sociedad y nos relacionamos, hay cosas que nos gustan más o menos de los otros, pero hay una línea muy fina entre una cosa y la otra. Y es usar todo lo que opinas de una persona en su contra. 

    Por ejemplo, me encanta que ahora a todo el mundo le gusta lo extrovertida que soy, lo animada, habladora.. Pero con 12 años una amiga me dijo que dejase de ser así, que era una pesada. TODOS los días me decía lo cansina, ruidosa, molesta que era. Dejé de ser así. Ahora, cada vez que hablo un poco de más me da ansiedad por lo cansina que puedo estar siendo. Muchos años después, todo esto se ha almacenado en mi cabeza y es una inseguridad muy grande. 

    Al hacer las prácticas de la carrera en el cole, vi como una profesora le llamaba tonto a un niño, como le decía que hablase más alto (a veces tartamudeaba y le daba vergüenza y pánico a hablar en público) cuando hablaba en bajito, le chillaba diciéndole: ¡QUE NO TE ESCUCHO! O subes la voz o no vas a llegar a nada en la vida. 

    Ahora que mi hermana ha tenido una hija, la primera pregunta que me hizo cuando Deva, mi sobrina, se rio fue: ¿tu crees que se van a reír de ella? Es muy risueña, me da miedo que la tomen por tonta... ¿Cómo es posible que nos preguntemos cosas así? 

    Seguro que os duele leer esto, pero, ¿por qué no te duele reírte de una persona por su físico?, ¿por qué no te duele reírte de una persona por su orientación sexual?, ¿por qué no te duele reírte de esa persona que no viste igual que tú?, ¿por qué no te duele reírte de aquella persona que tiene unos gustos o aficiones que son diferentes a los tuyos? 

    Soy la primera que ha hecho esto alguna vez en su vida y la primera que se arrepiente de haberlo hecho. 

    Como persona que soy, quiero proponeros una cosa: antes de reírte o judgar, piensa un segundo en esa persona y cómo se puede sentir. No sabes por lo que ha pasado ni está pasando; no sabes lo que ha vivido; no sabes la mochila que carga.. Reírte de alguien sale natural, pero lo que para ti es natural para esa persona se convierte en un trauma. No podemos sentirnos mal por reírnos, pero hay que saber cuando, cómo y de que. 

    El bullying no es solo una cuestión de “niños que se meten con otros niños”. Es una herida profunda que atraviesa la autoestima, la seguridad y el sentido de pertenencia de quienes lo sufren. Como futuros maestros, tenemos la responsabilidad de entenderlo en toda su complejidad: no basta con detectarlo, hay que prevenirlo y acompañar. Eso implica construir aulas donde la empatía no sea una asignatura pendiente, donde se valore la diferencia y donde el respeto no dependa de la presencia de un adulto. 

    Ah, y por último, los niños son esponjas: si tu te ríes, ellos lo harán y pensarán que está bien. Educad en el ejemplo, educad con respeto hacia todos. Somos TODOS distintos. 



Comentarios

  1. me parece una entrada muy personal y relexiva que creo que debería llegar a muchas más personas ya que es un tema del que siempre se ha hablado pero que nunca se ha llegado a aplicar medidas eficaces que consigan pararlo.

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  2. Que triste y que bonito lo que escribes. Ojalá hubiese mas gente como tu en los centros educativos que levantase la voz ante este tipo de injusticias

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  3. Me parece muy bonita la forma que tienes de expresar un tema tan delicado y del que se habla tan poco como es el bullying, y como das visibilidad a un problema que muchos sufren pero que jamás se le considera algo grave sino como “cosas de críos”

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  4. Me has hecho reflexionar bastante a cerca de este tema. Es cierto que muchas veces, ya sea porque pensamos que no es todavía tan grave para intervenir o porque no queremos meternos en líos, hacemos que no vemos lo que está pasando y no nos involucramos en el tema, sí es algo que tendríamos que intentar cambiar y más nosotros que queremos ser futuros docentes. Es importante que tratemos de cuidar lo máximo posible a todos los que tengamos a nuestro alrededor.

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  5. He llegado a esta publicación gracias a una entrada de María Castro y wow. Me parece muy valiosa y en efecto, todo el mundo debería leerla y estar concienciado de este tema. Gracias por escribir sobre temas de este tipo cuando el resto de gente mira hacia otro lado y continua como si nada.

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  6. Me parece un tema muy relevante y que necesita ser escuchado por el resto de sociedad, pero me parece aún más importante recalcar nuestro papel y responsabilidad como docentes. Y actuar y darnos cuenta de aquello "invisible" aparentemente por lo que las victímas sufren y los demás no perciben.

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