💫INCLUSIÓN💫
Desde que la LOMLOE entró en vigor, he escuchado muchas veces la palabra inclusión en boca de responsables educativos, inspectores y políticos. Es una palabra bonita, esperanzadora, cargada de buenas intenciones. Sin embargo, en el aula la realidad es más compleja. La ley habla de una escuela abierta, diversa y sensible a las diferencias, pero muchas veces quienes trabajamos con niños con necesidades educativas especiales sentimos que ese ideal se queda en el papel. No por falta de voluntad, sino por falta de medios, de formación y de tiempo real para atender a cada alumno como merece.
Las personas que hemos tenido la posibilidad de trabajar con peques de NEE sabemos que la inclusión no se logra solo integrando físicamente a los alumnos en el aula ordinaria. Se trata de construir una comunidad educativa que reconozca sus ritmos, que adapte metodologías, que escuche y acompañe. La LOMLOE plantea un enfoque inclusivo, sí, pero sin un respaldo sólido en recursos humanos y materiales, acaba dejando a los docentes en una posición de enorme responsabilidad sin las herramientas necesarias. No se puede hablar de equidad si un aula de 25 alumnos incluye tres con NEE y solo hay un orientador itinerante que viene una vez por semana.
A veces me pregunto si la inclusión que defiende la ley es realmente inclusiva, o simplemente integradora. Incluir no es “meter a todos en el mismo aula” y esperar que encajen, sino adaptar el entorno para que todos puedan aprender desde su diferencia. En este sentido, la LOMLOE avanza en discurso, pero sigue cojeando en la práctica. Las familias lo notan, los docentes lo sufrimos y, lo más importante, los niños lo viven en silencio.
Ojalá algún día la inclusión no sea una palabra que repetimos en documentos oficiales, sino una experiencia diaria. Una escuela en la que cada niño —con o sin diagnóstico— tenga un espacio en el que aprender, compartir y crecer desde sus capacidades. Mientras tanto, seguimos luchando desde las aulas, con ilusión y cansancio a partes iguales, intentando convertir en realidad lo que la ley aún solo promete en papel.
Por último, la inclusión también debe ocurrir fuera de las aulas.
Que buen reflexión, ademas basada en tu experiencia lo cual la hace mas valiosa. Me encantaría saber mas sobre como crear espacios inclusivos así que si en algún momento quieres escribir mas de esto aquí estaré expectante.
ResponderEliminarMe parece muy importante lo de la inclusión en el aula y me parece muy valiente poner en alto esa falta de herramientas y recursos de los maestros. Ya que la teoría de inclusión suena muy bonita e integradora pero si no nos dan las herramientas suficientes esa teoría carece de sentido
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