Hacer cosas cuando "ya no toca"
Hay un miedo muy silencioso que aparece cuando piensas en empezar una nueva carrera siendo “mayor”. No es un miedo escandaloso ni dramático; es uno que se cuela despacio en la cabeza y se disfraza de preguntas razonables:
Porque cuando somos jóvenes, empezar de cero parece casi obligatorio. Está permitido equivocarse, cambiar de rumbo, probar. Pero cuando pasan los años, la sociedad empieza a mirarte con una ceja levantada. Como si hubiera un reloj invisible marcando lo que “deberías” estar haciendo ya.
Meterse en una nueva carrera siendo "mayor" da miedo porque no solo estás eligiendo estudios: estás desafiando expectativas. Las ajenas y, sobre todo, las propias. Da vértigo sentarte en un aula con gente más joven, sentir que no hablas el mismo idioma, pensar que todos avanzan más rápido que tú. Da miedo preguntarte si tu energía, tu cabeza o tu vida actual estarán a la altura.
Y aunque seis años de diferencia no parecen mucho, son seis años que dan vértigo. Salir a la vida laboral, a prepararte unas oposiciones cuando tus compañeros tienen 23 y tu 29 da mucho vértigo.
Pero hay algo precioso que ocurre cuando, aun con miedo, decides hacerlo.
Te das cuenta de que los años no te restan, te suman. Que llegas con dudas, sí, pero también con una claridad que antes no tenías. Sabes mejor quién eres, qué no quieres, qué te mueve de verdad. Estudias de otra forma: no para cumplir, sino para crecer. No por inercia, sino por elección.
Descubres que el miedo no era una señal de que no debías hacerlo, sino justo lo contrario. Era la prueba de que estabas saliendo de un lugar cómodo, de que estabas apostando por ti. Y poco a poco, ese miedo se transforma en orgullo. En calma. En una sensación muy íntima de estar exactamente donde tienes que estar.
Da igual la edad que tengas cuando decides empezar esa aventura. Da igual si otros ya “van por delante”. Cada camino tiene su propio ritmo, y no hay nada más valiente que escucharlo y seguirlo. Porque nunca es tarde para aprender, para cambiar, para ilusionarte. Nunca es tarde para elegirte.
Y al final, lo bonito no es solo la carrera que empiezas, sino darte cuenta de que el tiempo no te ha quitado oportunidades: te ha dado el valor para tomarlas.
Además, es muy importante rodearte de gente que te apoya, quiere, e impulsa a ser mejor.

Me parece muy real esta entrada Elena, ya que todos hemos sentido eso alguna vez. Como dices, a veces parece que todo tiene un momento “correcto”, y leer esto te recuerda que cada uno va a su ritmo. Transmites ganas de apostar por uno mismo, incluso con miedo.
ResponderEliminarAmo la valentía con la que has expuesto el tema que desde el principio te tenía un poco asustada y estoy super contenta de que te hayas dado cuenta que aunque a veces da miedo, en esta carrera la edad es solo un número que no condiciona nada tu experiencia. Te queremos y te sentimos como una más, eres genial Elena. Espero que esta elección tan bonita sea la primera de muchas más.
ResponderEliminarQué bonita e importante es esta entrada. Me alegro muchísimo de que ese "miedo" que tenías al principio no haya pesado más que tu ilusión por empezar una nueva carrera. Como ha dicho también Natalia en otro comentario "la edad es solo un número", donde lo importante es que hagas lo que te apetezca y quieras, no con la edad con la que lo hagas. Qué alegría que hayas tomado esta decisión.
ResponderEliminar